EPISODIO
5 MIN
Empieza mal
Todo lo que hoy haces bien, alguna vez lo hiciste mal. No hay otra puerta de entrada.
«Hoy me fue fatal» tiene fecha. «Soy un desastre» no.
Te grabas cantando, te escuchas y borras el audio. O te quedas en blanco frente a un público y te sientas con las orejas calientes. Duele, y es normal que duela. El problema aparece después, cuando junto con ese mal momento guardas una conclusión: «yo no sirvo para esto».
En este episodio hablamos de la diferencia entre un moretón y un tatuaje, de lo injusto que es comparar tu primer día con el día diez mil de otra persona, y de por qué dejar algo que probaste no es lo mismo que esconderte. Cerramos con una invitación pequeña: volver a apretar el botón rojo.
Piensa en esa canción que te encanta, esa que cantas en la ducha o en el auto a todo volumen. Y ahí adentro, en tu cabeza, suena espectacular. Hasta que un día te grabas: aprietas ese botón rojo, cantas y después te escuchas. Y lo que sale del parlante es una voz desafinada. Tú te preguntas: ¿esa persona soy yo? Sí, eres tú. En ese momento borras el audio. Y junto con el audio, guardas una conclusión: yo no sirvo para cantar. A partir de ahí empiezas a alejarte de los micrófonos y, según tú, asunto resuelto. Pero espera un momento: ¿de verdad no sirves para cantar? ¿O todavía no cantas como te gustaría? Porque, déjame decirte, no es lo mismo.
Esto es Resonancias Humanas, el podcast de Meta Humano. Soy Walter Almendares. Y esto no solo pasa con las canciones. Quizás alguna vez te tocó hablar en público: la hoja te temblaba en la mano, la boca estaba seca y, de pronto, te quedas en blanco. Un silencio que duró tres segundos y que tú lo sentiste como tres minutos. Te sentaste con las orejas calientes y pensaste: esto no es lo mío. A veces basta un mal momento para que cerremos una puerta para el resto de nuestros días.
Ahora, escucha estas dos frases. Frase número uno: «Hoy me fue fatal hablando en público». Frase número dos: «Soy un desastre hablando en público». ¿Notas la diferencia? La primera frase tiene fecha, habla de un día. La segunda frase no tiene fecha. La primera frase es un moretón: por supuesto que duele, pero se va a ir. La segunda frase es un tatuaje que puede quedarse de por vida. En Programación Neurolingüística decimos que las palabras tienen poder, y este es el poder del que hablamos: una palabra puede convertir un mal día en una identidad. Y lo más curioso es que nadie nos hace ese tatuaje. Nos lo hacemos nosotros mismos, casi sin darnos cuenta.
Y claro, después viene la comparación. Ves a alguien tocar la guitarra y los dedos le vuelan. Parece fácil, parece que nació así. Lo que no estás viendo son todos los años de dedos adoloridos, de acordes que sonaban a lata y de canciones que nadie quería escuchar. Y tú comparas tu primer día con su día número diez mil. Claro que vas a perder. Pero esa persona también tuvo un primer día, y te aseguro que sonaba muy parecido al tuyo.
Piensa en todo lo que hoy haces sin pensarlo. Caminar, por ejemplo: te caíste cientos de veces antes de cruzar una habitación. O escribir tu nombre: la primera vez, las letras, con absoluta seguridad, te salieron enormes, chuecas. Agarrabas el lápiz con todo el puño, sacando la lengua de pura concentración. Y nadie miró esa hoja y dijo: «este niño no sirve para escribir». Todo lo que hoy haces bien, alguna vez lo hiciste mal. No hay otra puerta de entrada. Empezar mal no es la señal de que no sirves. Es la única manera que existe de empezar.
Ahora, no te voy a decir que con práctica todo se puede. No es cierto. Quizás pruebes la guitarra unos meses y descubras que no te gusta, que lo tuyo es otra cosa. Y está bien, puedes dejarla. Pero no es lo mismo dejar algo porque lo probaste y no es para ti, que dejarlo porque el primer día te dio vergüenza. El primer escenario es tu elección. El segundo escenario es esconderte.
Quiero volver por un momento a esa canción del principio. Seguro todavía te la sabes. Y quizás uno de estos días puedas volver a apretar el botón rojo para grabarte. No para que salga bien; simplemente para que salga. Recuerda: empieza mal, pero empieza. Y no me refiero solamente a cantar.
Esto fue Resonancias Humanas, el podcast de Meta Humano. Soy Walter Almendares. Gracias por estar aquí. Hasta el próximo episodio.
“Empezar mal no es la señal de que no sirves. Es la única manera que existe de empezar.”
EP. 03
Walter acompaña procesos de cambio desde hace diez años. Resonancias Humanas es su cuaderno en voz alta.